La vuelta al trabajo puede convertirse en todo un trauma

Después de disfrutar de las vacaciones es difícil reincorporarse a la rutina laboral y, durante los primeros días, pueden llegar a presentarse problemas de adaptación. Lo que se ha denominado síndrome post-vacacional suele ir asociado a una serie de síntomas que van desde la depresión, la irritabilidad o la tristeza hasta la ansiedad, el insomnio, las taquicardias o problemas de estómago, aunque estos suelen remitir a los pocos días.

Randstad, la empresa holandesa de recursos humanos y soluciones de trabajo, ofrece una serie de consejos para evitar los efectos de este síndrome:

Mentalidad positiva: Mantener una actitud positiva ayuda a enfrentar mejor el estrés y las tensiones que surjan en el seno de nuestro trabajo. No hay que pensar en lo lejos que está el próximo periodo de vacaciones, sino concentrarse en los pasos inmediatos a seguir y pensar que volvemos al trabajo con las pilas cargadas. Otra opción es fraccionar el periodo de vacaciones.

Planifica tareas y establece un orden de importancia: Priorizar las tareas nos ayudará a establecer unas pautas de funcionamiento que regulen una posible depresión post-vacacional. Es importante no intentar abarcar todas las tareas pendientes a la vez, ni leer los correos electrónicos de golpe. Lo ideal es poder establecer un orden dentro de la planificación, abordando primero aquellas cosas que necesiten una respuesta inmediata. Por otro lado, si el día de la incorporación al trabajo es un lunes, la sensación de depresión puede ser mayor. Una buena idea es hacer la vuelta en un día diferente de la semana. Así el impacto psicológico que puede provocar la vuelta a la oficina será menor.

Aterrizaje: Es importante establecer tras la llegada una comunicación fluida con los compañeros, pues eso hará más llevaderos los primeros días de trabajo. Para ello, una primera reunión informal con los colegas y equipo lograrán que tengamos una perspectiva rápida de lo que ha sucedido en nuestra ausencia y nos darán una idea de los asuntos urgentes a la hora de elaborar la agenda inmediata.

Intenta no volver de las vacaciones y trabajar al día siguiente: Es conveniente intentar no alargar las vacaciones hasta el último minuto, ya que eso supone que se empiece la jornada laboral sin descansar lo suficiente y combinando el estrés en el hogar (lavadoras, frigoríficos vacíos, limpiezas y organización familiar) con el laboral. Randstad aconseja volver de las vacaciones al menos dos o tres días antes de la incorporación al trabajo, para poder tener tiempo suficiente para descansar, organizar y planificarlo todo.

Comenzar a trabajar de forma progresiva: Estructurar de manera progresiva las responsabilidades también genera una sensación de control que contribuye a nuestro equilibrio. Es importante que, una vez incorporados a nuestro puesto de trabajo, comencemos a trabajar de manera gradual, teniendo en cuenta que nuestro rendimiento irá aumentando poco a poco.