|
Sevilla
| Ciudad de Sevilla | Instituciones
| Cardenal
de Sevilla
CARDENAL DE SEVILLA
Monseñor
Carlos Amigo Vallejo
- Nació el 23 de agosto de 1934 en Medina de Rioseco
(Valladolid)
- Profesó como religioso franciscano el 16 de octubre
de 1954
- Ordenado sacerdote el 17 de julio de 1960
- Provincial de los Franciscanos, de la Provincia de Santiago
entre 1969 y 1971
Licenciaturas
- Inicia sus estudios de Medicina en la Facultad de Valladolid,
que pronto abandona para ingresar en el noviciado
- Licenciado en Teología por el Seminario Franciscano
de Santiago de Compostela
- Licenciado en Filosofía por el Pontificio Ateneo
Antoniano
- Licenciado en Psicología por la Universidad de Madrid
Arzobispo
- Ordenación episcopal el 28 de abril de 1974
- Arzobispo de Tánger entre 1973 y 1982
- Arzobispo de Sevilla desde 1982
Cardenal
En Consistorio Ordinario Público, celebrado en la Plaza
de San Pedro el día 21 de Octubre de 2003, S.S. el
Papa Juan Pablo II lo crea Cardenal Presbítero de la
Iglesia Católica, asignándole el título
La Iglesia Romana de Santa María de Montserrat de los
Españoles.
Cargos en la Conferencia Episcopal
Española
- Miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación
entre las Iglesias entre 1982 y 1983
- Miembro del Comité Ejecutivo entre 1984 y 1987
- Presidente de la Comisión Episcopal para el V Centenario
del Descubrimiento y Evangelización de América
entre 1987 y 1993
- Presidente de la Comisión Episcopal de Obispos y
Superiores Mayores de Religiosos e Institutos Seculares entre
1993 y 1999
- Actualmente preside, desde 1999, la Comisión Episcopal
de Misiones y Cooperación entre las Iglesias
Varios
- Miembro las Academias de Medicina, Buenas Letras y Bellas
Artes de Sevilla
- Hijo Predilecto de Andalucía
- En febrero de 1995 obtiene la condecoración con la
Orden al mérito de los Padres de la Patria Dominicana,
Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y
Ramón Matías y Mella en el grado de Gran Cruz
Placa de Plata, concedida por el Presidente de la República.
- Ese mismo mes y año obtiene el Título de Doctor
Honoris Causa por la Universidad Tecnológica del Cibao.
En septiembre de 2000 recibe, de manos de su presidenta, la
medalla en grado de plata de la República de Panamá.
FUNERAL POR JUAN PABLO II
Homilía en el funeral
por Juan Pablo II
(Catedral de Sevilla, 09-04-05)
Juan Pablo II nos ha dejado como
herencia una espléndida imagen de la verdad. Es éste
el título de una de sus cartas encíclicas y,
posiblemente, el más adecuado perfil que podemos hacer
del querido e inolvidable Papa. Testimonio y modelo de la
verdad es la que nos ofrece Juan Pablo II en la trayectoria
y magisterio de su pontificado. En una línea constante
de exquisito respeto a la libertad del hombre. Pero siempre
teniendo en cuenta, que solamente la cruz y la gloria de Cristo
resucitado pueden dar paz a la conciencia del hombre.
Para que el hombre pueda volar tan alto, nuestro querido Papa
decía que: "la fe y la razón son como las
dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva
hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto
en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad
y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo
y amándolo, pueda alcanzar también la plena
verdad sobre sí mismo" (Fides et ratio, 1, 56).
Terminado el curso de sus días en la tierra, llegó
también para él la muerte y el tránsito
de este mundo al Padre. Pero la última palabra no la
iba a tener la separación, el dolor, el sufrimiento
o la muerte. Nosotros creemos en la resurrección de
los muertos y la vida del mundo futuro.
Es Dios, siempre Dios, el único que asegura la vida
perfecta y duradera sin fin. Dios es fiel. Y la unión
con Dios es más fuerte que la destrucción del
cuerpo por la muerte. Jesús es la resurrección
y la vida. El que cree en Jesucristo no morirá para
siempre.
En estos últimos días, hemos ido recorriendo,
con la memoria y el afecto, la vida de Juan Pablo II. Hechos
importantes que dejaron huella en nuestra historia. Pero ha
llegado la muerte. ¿Ha terminado todo? Es que el amor
que demostró a la Iglesia y al mundo, ¿no suponen
una gran ejemplaridad que ayuda a comprender y a guardar preceptos
y valores fundamentales en la vida de los hombres?
Estuvo aquí, en esta casa que es Ciudad de Sevilla de Sevilla.
Nos alimentó con su palabra y su ejemplo. Nunca olvidaremos
las imágenes del Papa rezando el "angelus"
desde un balcón de la Giralda o hincado de rodillas
ante las edita imagen de Nuestra Señora de los Reyes
o de la Pura y limpia del Postigo. También lo recordaremos
haciendo esa maravillosa peregrinación entre la Iglesia
Catedral y el lugar donde reposa el cuerpo bendito de Sor
Ángela de la Cruz. Las calles, al paso del Pontífice,
se llenaban de flores. Algún tiempo después,
ese mismo recorrido, con las calles también alfombradas
de flores y del amor de los sevillanos, veían el retorno
de la peregrinación: el cuerpo bendito de Santa Angela
de la Cruz llegaba hasta la Iglesia Catedral. Y todos bendecíamos
a Dios y al Papa que había canonizado a nuestra querida
Madre Angelita, a Santa Ángela de la Cruz.
¿Todo ha terminado con la muerte? Dice la Escritura:
Dichosos los muertos que mueren en el Señor, porque
sus obras los acompañan (Ap. 14, 13). Para el que muere,
la bondad de sus obras es prenda y recomendación de
vida eterna. Para los que quedamos en este mundo, lección
que aprender y guardar para que el trabajo sea fecundo en
obras de bien.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿A
quién he de temer? El Señor es el refugio de
mi vida, ¿Por qué he de temblar?. Pero la muerte
tiene una dimensión de oscuridad que nos entristece.
Solamente Cristo nos llena de esperanza y cura de todos los
temores: el que cree en mí vivirá para siempre.
Él es nuestra resurrección y nuestra vida.
Son muchas, admirables y ejemplares las lecciones que nos
ha dejado la vida y la muerte de Juan Pablo II. ¡Qué
hermoso es hacer el bien y sembrar la paz! Pues, "sembraré
mientras es tiempo, aunque me cueste fatigas", como rezamos
en nuestra oración de cada día.
Cristo pasó por la muerte como si fuera un camino.
Desde la cruz llamó a los muertos a la resurrección.
La muerte mató a la vida natural; pero la vida sobrenatural
mató a la muerte (San Efrén).
Por el Espíritu y la Palabra, el pan se convierte en
Eucaristía. También es palabra de Cristo: el
que coma de este pan, vivirá para siempre...
Ahora, solamente nos quedan por decir las palabras que la
Iglesia utiliza en las celebraciones por los difuntos. Santo
Padre Juan Pablo II: que a hombros del buen Pastor llegues
hasta la vida eterna, que los ángeles te reciban y,
que al igual que María, Madre de misericordia, recibas
las consoladoras palabras de tu Señor: dichoso tu porque
has creído y porque la palabra de Dios será
cumplida. El que cree tendrá la vida eterna.
Recordando las palabras oídas en la homilía
de las exequias papales: "Ninguno de nosotros podrá
olvidar que en el último domingo de Pascua de su vida,
el Santo Padre, marcado por el sufrimiento, se asomó
una vez más a la ventana del Palacio Apostólico
Vaticano e impartió la bendición "Urbi
et Orbi" por última vez. Podemos estar seguros
de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana
de la casa del Padre, nos ve y nos bendice".
Desde la ventana del cielo hoy se asoma también Juan
Pablo II al balcón de nuestra Giralda e, igual que
lo hiciera un día bendecirá a esta Iglesia de
Sevilla. "Sí, bendíganos, Santo Padre.
Confiamos tu querida alma a la Madre de Dios, tu Madre, que
te ha guiado cada día y te guiará ahora a la
gloria eterna de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro.
Amén."
(Fuente: web del Arzobispado de Sevilla)
Sevilla
| Ciudad de Sevilla | Instituciones
| Cardenal
de Sevilla
|
|
|
|
|
|
|
|