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Sevilla
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| Eva Díaz
Pérez
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¿Qué es Sevilla?
Quizás, como decía Cernuda de Andalucía,
sólo sea un sueño que los sevillanos llevamos
dentro.
Si Sevilla fuera una flor sería...
Una flor voluble con disfraces de azahar, magnolia, dama de
noche, clavel y jazmines, según las horas y sus caprichos.
Si Sevilla fuera un olor...
No me atrevo a quedarme con uno. Sería un olor de naranjas
en una tarde de lluvia, viento atravesando viejos espartos,
sábanas soleadas en azoteas, salitre dulzón
de río rebelde…
Si Sevilla fuera un sonido...
Los vencejos atravesando el aire de la tarde y la voz de bronce
de una campana.
Si Sevilla fuera una cancion sería...
Sería un atrevimiento intentar atrapar el alma de Ciudad de Sevilla en un canción.
Si Sevilla fuera un libro sería...
Probablemente, aún no está escrito. O tal vez
sea un libro poliédrico con páginas de “Ocnos”,
de Cernuda; “Discurso de la Mentira”, de Romero
Murube; “Sevilla del buen recuerdo”, de Rafael
Laffón; “Ciudad de Sevilla”, de Chaves Nogales.
O un solo verso de Antonio Machado, el último en el
bolsillo de su gabán: “Estos días azules
y ese sol de la infancia”.
Si Sevilla fuera una tapa sería...
Un dulce de sartén.
Si Sevilla fuera un barrio sería...
Las callejas de San Bartolomé, la niebla de San Lorenzo,
las ojeras de La Alameda, las viejas fachadas de Santa Catalina,
la luz ambarina de San Marcos.
Si Sevilla fuera una calle sería...
Tendría que ser Sierpes, pero me quedo con San Luis.
Si Sevilla fuera un paseo sería
por...
Los itinerarios escritos por sus poetas y que nadie recuerda.
Si Sevilla fuera un parque sería...
El de María Luisa. Guarda un singular encanto castizo
y, al mismo tiempo, el misterio de brumas de los lugares frondosos.
Un paseo por él es un viaje posible por una tarde decimonónica.
Si Sevilla fuera una Hermandad
de Penitencia sería...
La Amargura. Tiene silencio de muerte presagiada y bullicio
de cornetas y marchas fúnebres, tiniebla y alegría,
duelo y voz. Contiene todas las dualidades de una ciudad tan
contradictoria.
Si Sevilla fuera un Camino del Rocío sería con
la Hermandad de...
El Rocío es un romería rural que comienza en
el campo no en Sevilla.
Si Sevilla fuera una playa sería...
En algún plano oculto de Sevilla debe existir esa playa
con recuerdos de ultramar y de donde procede el olor a salitre
y el soplo de marea que levanta las velas y los toldos cuando
comienza la tarde.
Si Sevilla fuera una expresión
sevillana, la que mas utiliza es...
Sevilla ha sido pervertida por culpa de demasiadas expresiones
fáciles. No quiero caer en otra.
Si Sevilla fuera un café ¿sacarina o azucar?
Café intenso y aromatizado con azúcar morena,
de la que debe subir por el tronco de sus árboles.
Si estoy lejos, lo que mas echo
de menos de Sevilla es...
Los olores antes descritos.
Si estoy lejos, de lo que más
presumo de mi ciudad es...
De su pasado histórico y dignísimo, aunque tan
olvidado por los de dentro y los de fuera.
Si tuviera que mostrar un rincón
especial a un turista ¿Qué ensenaría
y por qué?
Un recorrido por la Sevilla de las iglesias mudéjares:
desde San Román a San Julián. Probablemente
sea la Sevilla más secreta y desconocida. Casi todos
los visitantes se marchan sin conocerla.
Si tuviera que hacer un regalo
sevillano ¿Qué regalaría y por qué?
Alguno de los muchos libros escritos sobre Ciudad de Sevilla y un
azahar guardado en sus páginas.
¿Aljarafe o Bermejales?
Aljarafe, es donde se oculta el sol y el lugar que escogían
los eclesiásticos para pasar el verano. Y ya se sabe
que la Iglesia ha sido muy sabia en darse la gran vida.
¿Qué es el Guadalquivir
además de un río?
Un espejo de color de aceite que refleja a una dama que antaño
fue hermosa (Sevilla)
¿Qué reluce en Sevilla, además de una
torre?
La increíble luz de Ciudad de Sevilla. También habría
que sumergirse para ver qué hay escondido en sus fondos.
¿Hacia donde prefiere que señale el giraldillo?
Nunca hace caso a los vientos. Como decía don Quijote
jamás se vio otra dama más voluble y voltaria
que esta giganta de Sevilla.
A Sevilla le sobra...
Los tópicos, esa imagen proyectada sobre sus habitantes
como personajillos graciosos, vagos, pícaros y analfabetos.
Lo malo es que hay demasiados sevillanos que lo creen y que
además ejercen de eso. Y así nos va.
A Sevilla le falta...
Creerse su propia Historia. Defender su dignidad como ciudad.
Sólo añadiría que en Sevilla hay muchas
Sevillas. Siempre ha sido así. Lo malo es que casi
siempre ha ganado una Sevilla, la Sevilla oficial, esa que
pisa y eclipsa a todas las demás Sevillas, todas esas
ciudades que hacen tan sugerente e inaprensible este lugar.
EVA Díaz Pérez
Hijos del Mediodía, su última
novela
Es la historia de un letraherido, de un personaje salvado
por la Literatura en medio de los tiempos convulsos. Son los
años de la Dictadura de Primo de Rivera y Arturo Gándara,
reporter que escribe en los periódicos historias de
poetas que no existen, comienza a recibir extraños
mensajes de cadáveres literarios, como si alguien quisiera
que reconstruyera la olvidada memoria libresca de Ciudad de Sevilla.
Gándara implicará en su misterio literario al
grupo poético Mediodía, aquel último
intento por hacer una vanguardia de orden. Fernando Villalón,
el poeta ganadero y teósofo, y los apóstoles
líricos de la revista Mediodía vagarán
por una ciudad que vomita libros, que se hace libertaria,
que recibe a los niños poetas del 27 para proclamarla
capital de sus gamberradas, que acoge las orgías y
juergas de un duque sicalíptico con corona que vive
sus últimos años felices con los preparativos
de la Exposición Iberoamericana, mientras se fragua
una conspiración para matarlo.
Por Ciudad de Sevilla del Mediodía vagarán los fantasmas
de la literatura: Baudelaire aullando y con el pelo verde;
noches de cuplés, pistolerismo y sangre por las esquinas
de cal alegre; Nerval y Maupaussant apestando a láudano
y bebiendo manzanilla en tabernas castizas; obreros con banderas
y sudarios rojos; un viejo librero loco disfrazado de Madame
Bovary, Fausto y otros personajes literarios; libros escondidos
en las tripas de Ciudad de Sevilla y susurros de poetas muertos que
dejan olvidadas sus obras para que alguien dibuje mapas con
sus recuerdos.
Arturo Gándara, un héroe de un tiempo y una
ciudad que ya no existe, confundirá literatura y realidad
para darse de bruces con la tragedia de la guerra, con el
tiempo de los asesinos.
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