Sevilla
| Ciudad de Sevilla | Entrevistas
| Eva María
Macías
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¿Qué es Sevilla?
El lugar especial donde nací, donde soy feliz y donde
me encanta vivir. Algo que llevo conmigo cuando viajo. En
Chile, en Túnez, en Portugal, en el sur de Francia,
allá donde voy hablo de mi tierra con mucho amor.
Si Sevilla fuera una flor sería...
Azahar, una rosa del jardín de mi madre, la moña
de jazmines que adornaba mi pelo cuando era niña...
Si Sevilla fuera un olor...
Olería como los naranjos en flor con la llegada de
la primavera, como el incienso y por supuesto como el olor
de los guisos de mi abuela.
Si Sevilla fuera un sonido...
Sonaría como unas castañuelas, como una declaración
de amor, como una guitarra, como un piropo, como la marcha
Amargura en Semana Santa.
Si Sevilla fuera una canción
sería...
Como una saeta.
Si Sevilla fuera un libro sería...
Un poema eterno que nunca terminaría de rimar.
Si Sevilla fuera una tapa sería...
Tan graciosa y rica como un platito de caracoles, una buena
caña de lomo, el jamón, el pescaito frito o
el salmorejo.
Si Sevilla fuera un barrio sería...
Como Santa Cruz, como el casco histórico con sus calles
de herencia almohade, estrechas, muy estrechas.
Si Sevilla fuera una calle sería...
El Callejón del Agua, Tetuán, Sierpes, Teodosio,
Amargura, Jesús del Gran Poder...todas las calles,
porque Sevilla no puede ser una sola calle... Sevilla es universal.
Si Sevilla fuera un paseo sería
por...
El Guadalquivir, por las callejuelas estrechas que conducen
a la Catedral, por un corral de vecinos del viejo arrabal
de Triana, por las casas de muchas abuelas que todavía
hacen croché y duermen a sus nietos con nanas y cuentos.
Si Sevilla fuera un parque sería...
El de María Luisa por supuesto, con su Plaza de España
y las palomas de la Plaza de América.
Si Sevilla fuera una Hermandad de Penitencia
sería...
La Hermandad del Baratillo junto al Arenal, Jesús del
Gran Poder en la Madrugá, la Macarena pasando por la
calle Parra, la Hermandad de la Sed... Sevilla sería
todas sus Hermandades y el sentir de su gente entregada a
su Semana Mayor.
Si Sevilla fuera un Camino del Rocío
sería...
Con la Hermandad de Triana, con la Macarena, con el Salvador,
con Sevilla Sur y por supuesto con mi gente del Cerro.
Si Sevilla fuera una playa sería...
Como el mar de Túnez en Sousse, cristalino y turquesa.
Si Sevilla fuera una expresión
sevillana, la que más utiliza es...
"Mi arma". Es lo más bonito que se puede
escuchar. Suena con toda la fuerza y además me encanta
utilizarla. Cuando la digo es como si estuviera diciendo "te
quiero con toda el alma".
Si Sevilla fuera un café ¿sacarina
o azúcar?
Ninguna de las dos. Sevilla es tan dulce que no le hace falta.
Si estoy lejos, lo que más echo
de menos de Sevilla es...
Su gente y esa manera tan intensa de comunicar.
Si estoy lejos, de lo que más
presumo de mi ciudad es...
De su gente otra vez, del cariño que derrochan. Hay
algo que no puedo evitar. Cuando viajo siempre nombro mi río
y cuando describo nuestro cielo azul sobre la Catedral y la
Giralda junto al Alcázar me pongo muy ancha. Reconozco
que me encanta cuando digo eso de "yo soy de Sevilla".
Si tuviera que mostrar un rincón
a un turista ¿Qué enseñaría y
por qué?
El agua cayendo en cualquier fuente de Sevilla. Y le diría:
"el agua es uno de los elementos más valiosos
que hemos heredado de la arquitectura árabe porque
en verano, cuando las temperaturas alcanzan casi los cincuenta
grados el agua es como un microclima que refresca y embellece
Ciudad de Sevilla.
Si tuviera que hacer un regalo sevillano
¿qué regalaría y por qué?
Un abanico porque su lenguaje encierra muchos secretos y además
era el regalo preferido de mi abuela.
¿Aljarafe o Bermejales?
Bermejales por la mañana y Aljarafe a la caída
de la tarde, en verano.
¿Qué es el Guadalquivir
además de un río?
La riqueza, la vida, la historia, el conducto de culturas,
la via de comunicación que más nos enriqueció.
¿Qué reluce en Sevilla,
además de una torre?
Su sentido del humor. Sevilla siempre sonríe y además
tiene guasa, como cuando se enfrentan el Sevilla y el Betis.
¿Hacia donde prefiere que señale
el giraldillo?
A cualquier lugar donde haga falta un poquito de cariño.
A Sevilla le sobra...
Nada, no le quito nada.
A Sevilla le falta...
Un poco más de seguridad ciudadana, eso de no encontrar
el cristal roto del coche o los típicos tirones.
Hace unos meses estuve de viaje en Chile y Argentina. Crucé
el Océano y recorrí en avión trece mil
kilómetros hasta la Cordillera de los Andes. Justo
allí, en el sur del mundo, donde también tuve
la oportunidad de realizar interesantes reportajes me acordé
de Sevilla y de como suena mi tierra. La Araucanía
y la Pampa eran hermosas. Las personas hablaban bajito, como
si pensaran que al elevar la voz fuesen a hacer daño.
Eché de menos la risa y nuestra manera de hablar. Entonces,
sólo entonces entendí que Sevilla es algo más
que los tópicos: la Torre del Oro o el Guadalquivir.
Sevilla es una manera de ser que se incorpora al alma y se
adhiere al carácter. Cuando regresé a Sevilla
tras quince horas de avión, oí mucho jaleo.
Una familia de sevillanos conversaba en la terminal del aeropuerto.
Sonriendo y reconociendo que Sevilla tiene una música
especial me dije: "ya estoy en casa".
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